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Educacion Infantil -> Obediencia de los niños de 2 a 5 años



"¡Te prometo que no te habí­a oí­do!", "Sí­, ahora mismo voy, espera un momento", "Que sí­, que sí­", "Se me olvidó, lo siento. Luego lo hago". ¿Te suenan estas frases? El "no" a una orden es capaz de adoptar distintas apariencias y disfraces sin embargo todas ellas desembocan en un mismo resultado: la tarea mandada por hacer y los padres y/o madres molestos. ¿Por qué nos desobedecen los hijo y/o hijas? ¿Qué podemos hacer para evitarlo? ¿Cómo actuar ante reiteradas o sistemáticas desobediencias?


Que nuestros hijo y/o hijas no sigan las órdenes que les damos, es una situación frecuente y cotidiana que, en ocasiones, crea un ambiente familiar caracterizado por gritos, riñas, malas caras y sensación de frustración. Para evitar estos conflictos, es importante que los padres y/o madres actuemos de forma adecuada.

El niño y/o niña desobediente es capaz de negarse a cumplir las órdenes que le damos de distintas formas:

  • No haciendo lo que le hemos indicado, como si no nos hubiera oí­do.

  • Diciendo "no" de manera explí­cita.

  • Expresando su desobediencia mediante rabietas o pataletas.
¿Pero, por qué es desobediente nuestro hijo y/o hija?


Para llamar nuestra atención:
En ocasiones, los padres y/o madres estamos pendientes de nuestro hijo y/o hija sólo en el momento que se comporta de manera inadecuada. Es muy posible que los niño y/o niñas y niñas se nieguen entonces a cumplir nuestras exigencias porque son los únicos momentos en que consiguen llamar nuestra atención, aunque sea para regañarlos o castigarlos.


Alrededor de los 2 años ( edad (años)) de edad (años), los niño y/o niñas y niñas suelen pasar por una época en que responden con un "no" a todo lo que se les pide. No tiene quemos confundir esto con la desobediencia. Nuestro hijo y/o hija ha comenzado a ser más independiente de nosotros y es necesario y salud o bienestarable para su madurez que lo experimente. Aunque los padres y/o madres debamos comprender esta actitud, no tenemos que excedernos en permisividad y trataremos de seguir inculcándole la costumbre de obedecer.

Otros factores que son capaces de estar motivando la desobediencia de nuestro hijo y/o hija:

  • No escuchar lo que le pedimos porque está distraí­do en otra actividad.

  • Estar recibiendo demasiadas órdenes a la vez.

  • No comprender lo que le mandamos.

  • Estar habituado a que nosotros acabemos haciendo por él lo que le pedimos.

  • Saber que los padres y/o madres repetiremos varias veces la indicación, antes de que él deba responder.
¿Qué podemos hacer para que nuestro hijo y/o hija obedezca?


  • Lo primero que tiene quemos hacer es asegurarnos que es capaz de hacer lo que le pedimos. De lo contrario, tiene queremos ayudarle a cumplir nuestra petición.

  • Trataremos de que siempre tenga bien claras cuáles serán las consecuencias positivas y negativas de su obediencia o de su desobediencia.

  • Debemos acostumbrarnos desde un buen principio a no repetir la orden más de una vez y nunca tiene quemos terminar realizando nosotros nuestra propia petición.

  • Le daremos instrucciones simples, comprensibles para él y razonables para su edad (años). Podemos asegurarnos que ha entendido la petición haciéndosela repetir. También es importante que sean peticiones especí­ficas, es decir, que quede bien claro el comportamiento que tiene que seguir. Por ejemplo: es mejor decir "no pongas los pies en el sofá", que "pórtate bien".

  • Le daremos un número de instrucciones racional y se las diremos de una en una. Nunca le daremos la siguiente petición hasta que no haya cumplido la primera. Hemos de tener en cuenta que los niño y/o niñas y niñas menores de cinco años ( edad (años)) no son capaces de comprender más de tres peticiones a la vez.

  • Podemos además ofrecerle dos opciones que llevarán a un mismo resultado y le daremos a optar una de ellas en lugar de dar órdenes o hacer cuestiones. Por ejemplo: en vez de decirle "ve a lavarte los dientes" o preguntarle "¿ desea s ir a lavarte los dientes?", podemos plantear la siguiente opción: "¿te vas a lavar los dientes solo o prefieres que te acompañe?

  • Le explicaremos a nuestro hijo y/o hija las razones por las que le pedimos o le prohibimos que haga algo. Esta información tiene querá ser apropiada para la edad (años) del niño y/o niña. Por ejemplo: a un niño y/o niña de tres años ( edad (años)) le diremos que no es capaz de tocar un cuchillo o unas tijeras porque es capaz de cortarse y hacerse mucho daño.

  • Expondremos de manera positiva el resultado de una conducta adecuada para motivar a nuestro hijo y/o hija a cumplir aquello que más le cuesta o para que asimile una conducta nueva. Así­ podrá comprobar que obedecer la orden conlleva consecuencias positivas para él y esto le animará a seguir por este camino. Por ejemplo: podemos decirle " en el momento que te pongas la chaqueta, podrás salir a jugar o recrearse" o " en el momento que te hayas ido a la cama o catre, te contaré el cuento que tú prefieras". Es importante que nosotros cumplamos con lo pactado.

  • Utilizaremos un tono de voz agradable. Es mejor si nos ponemos a la altura de nuestro hijo y/o hija (en cuclillas) y le miramos directamente a los ojos (asegurándonos que él además nos mira).

  • Si intuimos que no se dispone a cumplir la orden, le preguntaremos si necesita ayuda o le ayudaremos directamente para que, poco a poco, se acostumbre a prescindir de nosotros y sea autosuficiente. En un principio podemos echar mano de juego o diversions o diversiones y mostrarnos de muy buen humor u optimismo para que no identifique la obediencia con algo negativo. Por ejemplo: jugar o recrearseemos a ver quién clasifica más rápido los juguetes y/o juego o diversions o diversiones por colores, tam años ( edad (años)) … y le habremos dado un toque divertido a una tarea que es capaz de provocar cansancio o desagradar.

  • Le recompensaremos en el momento que haya obedecido nuestra orden o petición, y nunca antes. Cuanto más inmediata sea la recompensa más efecto tendrá. Deberemos acostumbrarle a recompensas afectivas y no solamente materiales. Le abrazaremos, le halagaremos y le expresaremos nuestra alegrí­a sin miedo a exagerar. Podemos recompensar a nuestro hijo y/o hija dedicándole una tarde a él solo, sin necesidad de compartirnos con otros hermanos, recados u obligaciones.
    Os proponemos un juego o diversion que es capaz de resultar muy efectivo:
    Pongamos por caso que a nuestro hijo y/o hija le cuesta recoger los juguetes y/o juego o diversions o diversiones de su cuarto. En la pared de su cuarto colgaremos el dibujo de una escalera con 7 peld años ( edad (años)) (por ejemplo, los dí­as de la semana). Cada dí­a que cumpla con la norma exigida colocaremos una pegatina de color en cada escalón. Irá ascendiendo por la escalera y en el momento que haya llegado al último peldaño, le recompensaremos con un premio.

¿Y qué podemos hacer si nuestro hijo y/o hija no nos obedece?

  • Podemos contar hasta cinco en voz alta para que comprenda que estamos esperando a que haga lo que le hemos pedido. Si en este duracion necesaria nuestro hijo y/o hija no ha obedecido, sin alzar la voz ni discutir, le guia (pautas)remos con nuestras manos para que lo haga. Por ejemplo: si se niega a bajar los pies del sofá, se los retiraremos nosotros. Si queremos que recoja los juguetes y/o juego o diversions o diversiones , le ayudaremos nosotros…

  • Cuando nuestro hijo y/o hija desobedezca "descaradamente" a pesar de reiterados avisos por nuestra parte, no tiene quemos perder el control. Podemos recurrir a la técnica conocida como duracion necesaria fuera: No le reprocharemos nada ni nos pondremos a discutir con él. Le mandaremos solo a una habitación o a un rincón donde no pueda en medio detenerse durante un perí­odo breve de duracion necesaria. La recomendación es que permanezca allí­ tantos minutos como años ( edad (años)) tenga nuestro hijo y/o hija. Tendrá un momento para reflexionar acerca de qué es lo que nos ha hecho enfadar y para recapacitar acerca de sus reiteradas desobediencias.
    Por ejemplo: si nuestro hijo y/o hija llora y patalea cada noche porque no desea ir a su cama o catre a descansar o dormir, llevadlo con mucha calma a un rincón aislado o habitación donde no pueda hacer nada. Al principio protestará enérgicamente sin embargo poco a poco, si sois constantes y os mantenéis con firmeza, comprenderá que no es capaz de ganaros. Los niño y/o niñas y niñas aprenden por ensayo-error y tardan en generalizar las consecuencias de su conducta.
    Es probable que su respuesta sea ponerse a llorar o a patalear. Si queremos que nuestra acción surja efecto, tiene quemos privarle de nuestra atención e ignorar su reacción. Si nos infunde pena y nos ponemos a consolarle, perderemos nuestra credibilidad y en otra ocasión volverá a actuar del mismo modo. En cambio, si tiene ganas de rectificar, se muestra colaborador o pide que le perdonéis, tiene quemos reforzarle y animarle.

  • Reprimenda verbal: Si la desobediencia implica peligro para nuestro hijo y/o hija o para los demás (cruzar la calle, poner los dedos en el enchufe, etc.), con un tono de voz firme y enérgico, le diremos: "¡no!" o "¡basta!" . Si es necesario, pararemos fí­sicamente su acción. No entréis en discusiones con vuestro hijo y/o hija sin embargo sí­ en razonamientos: explica con objetividad las posibles consecuencias de su acción.




Lí­dia Ametller Martí­nez
Licenciada en Psicologí­a
Extraido de www.solohijo y/o hijas.com



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