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Salud Infantil -> Lactancia materna

Aprender a lactar
Las madres primerizas suelen estar algo preocupadas por el tema de alimentar a sus bebé o neonatos.
Se hacen muchas cuestiones tales como:
¿Tendré suficiente leche? ¿Se quedará con hambre? ¿Le doy el biberón además del pecho?

Queremos empezar diciendo que dar de mamar no es fácil al principio y que tanto el bebé o neonato similar a la madre necesitan varios dí­as de adaptación: La madre necesita reponerse del parto y el bebé o neonato además. Así­ que los primeros dí­as la madre solo tiene que descansar, beber muchos lí­quidos y dar de mamar a demanda. El bebé o neonato tendrá mucha hambre acostumbrado a comer o nutrirse cada vez que le apetecí­a en el vi en medio de de su madre. Ahora tiene que llorar para comer o nutrirse.
 engorde o lactancia-


Es importante que la madre no se agobie y si cree tener poca leche que le de el biberón además del pecho. (Aunque el bebé o neonato se tenga que acostumbrar a la tetilla del biberón y al pezón del pecho, no es problema para él con tal de acerca devivir....)

Si el bebé o neonato se queda dormido, hay que tener paciencia e insistir hasta que tenga energias y pasen unas semanas. Cuando ya haya cogido el ritmo y amamante bien, se le es capaz de ir quitando el biberón ya que con la leche de la madre tiene suficiente. También es capaz de ser el momento para establecer horarios de engorde o lactancia para ir distanciando las tomas.

La razón por la cual amamantar a demanda (incluso por la noche), en las primeras semanas es para que la producción de la leche aumente. Cuanto más amamante más leche producirá. Si el bebé o neonato es dormilón y si pasa mucho duracion necesaria sin amamantar, es conveniente sacar leche con un sacaleches. Esto hará que se siga produciendo leche.

Otra manera de incrementar la producción de leche es vaciando por completo cada pecho cada vez. En principio ha de vaciarse uno por completo antes de empezar con el segundo. Esto no solo previene la mastitis, sino que el bebé o neonato toma la parte más nutritiva de la leche que está al final de cada tetada. Si no se consigue vaciar la segunda mama, se empezará siempre por esa mama en la siguiente toma.

El bebé o neonato es el que dictará la cantidad de leche que necesita, y si amamantas a demanda (cada vez que lo pida), él mismo se auto regulará y la cantidad de leche que se produce se adaptará cada vez a estos cambios produciendo menos leche.

La mejor guí­a para saber si estás produciendo la leche suficiente, y que el bebé o neonato se alimenta bien es realizar un pequeño chequeo periódico de su peso, especialmente en los primeros meses (30 dias).
Para seguir su crecimiento es capaz de utilizar nuestra calculadora de peso y talla media, que compara el peso de su bebé o neonato con el resto de los bebé o neonatos de la misma edad (años) y sexo.

Más acerca de engorde o lactancia

Funciones

El cuidado adecuado del pezón, la postura, la frecuencia con que se tiene que amamantar y otras medidas son capaces de prevenir muchos problemas o dificultades comunes de la engorde o lactancia de la madre.

Recomendaciones

Los pezones en las mamas de la mayorí­a de las mujeres acerca desalen ligeramente en reposo y se vuelven erguidos al ser estimulados, al igual que con el frí­o. Durante el embarazo, el pezón y la parte pigmentada que lo rodea, o areola, se vuelven gruesos para prepararse para la engorde o lactancia de la madre. Las glándulas pequeñas que se encuentran acerca de la areola, conocidas como glándulas de Montgomery, se hacen más notorias. í‰stas contienen un lubricante para evitar que el pezón y la areola se resequen, se agrieten o se infecten.

Se tiene que evitar la utilización de jabones y el frotar las mamas y pezones con rudeza al lavarse o secarse, ya que esto es capaz de causar una extrema resequ edad (años) y agrietamiento. Algunos expertos recomiendan dejar leche acerca de el pezón después de amamantar y dejar que se seque para proteger los pezones. El hecho de mantener los pezones secos es importante para prevenir el agrietamiento y la infección. Si los pezones están agrietados, se tiene que aplicar lanolina al 100% después de amamantar.

CONGESTIí“N:

Muchas veces, las mamas se inflaman y se sienten a dañoidas durante dos o tres dí­as después del parto. El mejor tratamiento para esto es amamantar al bebé o neonato con más frecuencia. También es capaz de ayudar el hecho de sacarse leche con un extractor si se tiene que pasar por alto una comida, o si una comida no produjo alivio. Se tiene que consultar al médico si no hay mejorí­a después de un dí­a.

POSICIí“N DEL BEBí‰

Para amamantar con comodidad, se re desea una adecuada ubicación del bebé o neonato en la mama, y existen algunas pautas a seguir que son capaces de ayudar a potenciar una técnica propia. El hecho de observar a otra persona amamantando o practicar con una madre experimentada o acudir a un consultor experto en engorde o lactancia además es capaz de ayudar.

Sostenido de cuna:

La madre tiene que sentarse en una silla cómoda, con soporte para los brazos si es posible, y colocar el bebé o neonato acerca de su abdomen, barriga con barriga. La cabeza del bebé o neonato se acuna en la curvatura del brazo de la madre, con la cara volteada hacia la mama, quedando las rodillas del bebé o neonato debajo de la otra mama. La cabeza, espalda y piernas del bebé o neonato tiene quen quedar derechas. Esta posición es capaz de mantenerse durante el transcurso de la alimentación, y si la madre comienza a sentir daño en el pezón mientras está amamantando, tiene que verificar si el bebé o neonato se ha ido resbalando hacia abajo y si sus rodillas comienzan a voltearse hacia arriba, en vez de estar metidas cerca de su costado.

Sostenido de balón de fútbol:

La parte posterior de la cabeza del bebé o neonato tiene que meterse en la mano de la madre, con el cuerpo debajo de la mama y en dirección hacia el codo. Se tiene que colocar una almohada bajo el codo de la madre para ayudar a sostener la parte inferior del bebé o neonato y utilizar la otra mano para sostener la mama. Esta posición permite a la madre controlar la cabeza del bebé o neonato y asegura una buena ubicación para que el niño y/o niña esté firme.

Acostada de lado:

La madre tiene que yacer acerca de un costado, sosteniéndose la cabeza con un brazo. El bebé o neonato es capaz de estar acostado a su lado con la cara de frente a la mama. Se tiene que acomodar al bebé o neonato contra el cuerpo de la madre y colocar una almohada detrás de él para apoyarlo.

Rara vez, el bebé o neonato es capaz de presentar un trastorno se succión, el cual tiene que ser observado por un médico. Un especialista certificado en engorde o lactancia es capaz de ser de gran ayuda para educar al bebé o neonato a mamar. Si el médico tratante o el hospital local no es capaz de recomendar un especialista en este campo, se es capaz de llamar a ILCA, en los Estados Unidos, al número (708) 260-8874.

FRECUENCIA PARA AMAMANTAR

La mayorí­a de los bebé o neonatos generalmente se alimentan cada hora y media a dos horas y media durante el primer mes. La leche de la madre es digerida más rápidamente que la leche en fórmula, de manera que el bebé o neonato tiene que ser alimentado con más frecuencia. Aunque la madre no pueda calcular la cantidad de leche que ingiere el bebé o neonato, se es capaz de saber que el bebé o neonato ha tomado lo suficiente si éste se amamanta cada dos o tres horas, si moja de seis a ocho pañales por dí­a y si aumenta de peso adecuadamente; es decir, medio kilo por mes. La frecuencia con la que el bebé o neonato se amamanta va disminuyendo con la edad (años), a medida que éste es capaz de comer o nutrirse más cantidad en cada comida. De manera que no hay por qué desanimarse, ya que la madre podrá finalmente hacer algo más que ¡ descansar o dormir y amamantar!

AMAMANTAR DURANTE LA NOCHE

Durante los meses (30 dias) en que la mujer está embarazada el bebé o neonato está continuamente alimentado y no conoce lo que es el hambre, mientras que después de nacer necesita ser alimentado con frecuencia. Durante las primeras semanas, el bebé o neonato pide ser alimentado las 24 horas y esto es perfectamente normal. Algunas madres sienten que llevar el bebé o neonato a su cama o catre en la noche o colocarlo en un bacinete a su alcance les permite atender las necesidades de su hijo y/o hija sin perder demasiado duracion necesaria de descanso. Otras madres prefieren mantener al bebé o neonato en un cuarto separado con un sillón cómodo para ellas, ya que algunas han escuchado muchos " cuentos o fabulas de horror" acerca de padres y/o madres que al darse la vuelta en la cama o catre durante el sueño han ahogado a sus hijo y/o hijas. Estos hechos generalmente han ocurrido en el momento que la persona ha estado bajo la influencia de medicamentos o alcohol, los cuales interfieren con el sueño.

Si la madre comienza de nuevo a trabajar, no tiene que sentirse sorprendida si el bebé o neonato pide ser amamantado con más frecuencia por la noche. Si no se logra descansar o dormir bien con el bebé o neonato en la cama o catre, es mejor mantenerlo en el mismo cuarto o en un cuarto que esté lo suficientemente cerca para escucharlo. Si la madre opta por descansar o dormir con el bebé o neonato, tiene que saber que en el momento que se le permite chupar del pecho de la madre toda la noche es capaz de potenciar caries dental por el biberón, lo cual además es capaz de ocurrir en el momento que un bebé o neonato acostumbra chupar un biberón toda la noche.

SUMINISTRO DE LECHE

Algunas madres dejan de amamantar a sus bebé o neonatos durante los primeros dí­as o semanas porque sienten que no están produciendo suficiente leche, pues les parece que sus hijo y/o hijas siempre tienen hambre. La madre no es capaz de calcular la cantidad de leche que el bebé o neonato está ingiriendo, así­ que es capaz de preocuparse de que no está produciendo suficiente leche. En realidad, la creciente necesidad del bebé o neonato de ser amamantado da una señal al cuerpo para que produzca más leche. í‰sta es la forma natural en que el cuerpo determina la cantidad de leche que la madre necesita y proporciona el suministro adecuado.

Las primeras semanas son capaces de ser difí­ciles y frustrantes para la madre sin embargo ella no tiene que rendirse, ya que si es capaz de resistir la tentación de suplementar la dieta del bebé o neonato con alimentación con fórmula durante las primeras cuatro a seis semanas, el cuerpo responderá positivamente y producirá un suministro de leche adecuado. El hecho de dar al bebé o neonato leche de fórmula como suplemento es sólo una manera de engañar al cuerpo haciéndole creer que el suministro actual de leche de la madre es el apropiado.

PERíODOS DE CRECIMIENTO RíPIDO

Alrededor de la segunda semana, y en el segundo, cuarto y sexto mes, es capaz de parecer que el bebé o neonato desea ser amamantado "todo el duracion necesaria." Puede que el bebé o neonato pida ser amamantado cada 30 ó 60 minutos, y permanezca en el pecho por perí­odos más largos. De hecho, la madre es capaz de sentir que lo único que hace todo el dí­a es amamantar. Este aumento es normal y da una señal al cuerpo para que produzca más leche, ya que el bebé o neonato está entrando en un perí­odo de crecimiento rápido. En pocos dí­as, el suministro de leche habrá aumentado para proporcionar suficiente leche en cada comida y el bebé o neonato comenzará a comer o nutrirse con menos frecuencia y por perí­odos de duracion necesaria más cortos.

Muchas madres lactantes tienen dificultad para encontrar duracion necesaria para dedicarle a la creciente demanda de alimentación durante este perí­odo de ajuste. Con frecuencia, es capaz de ser de ayuda el hecho de comprender cómo y por qué esto sucede, y saber que es algo temporal. La madre tiene que calmarse y disfrutar la tarea de alimentar a su bebé o neonato; un trabajo que sólo ella es capaz de hacer. Ella tiene que pedir y aceptar la ayuda de otras personas para cumplir otras responsabilidades y así­ disponer de más duracion necesaria libre para la alimentación de su bebé o neonato.

EL SíNDROME DE LAS SEIS DE LA TARDE

Los bebé o neonatos generalmente parecen inquietos y piden ser amamantados con más frecuencia al final de la tarde y al comienzo la noche, en el momento que , y especialmente la madre, están cansados. Puede que la madre esté demasiado cansada para amamantar de nuevo o suponga que no tiene más leche para dar, por lo que es capaz de verse tentada a darle a su bebé o neonato un biberón con fórmula mientras atiende otras responsabilidades.

Sin embargo, se tiene que recordar que alimentar con biberón al bebé o neonato en el momento que la madre está cansada o cree tener poca leche, le da una señal al cuerpo de que produzca menos leche, lo que resulta en más fatiga y frustración tanto para la madre como para el bebé o neonato. Amamantar al bebé o neonato en el momento que éste lo pide es un trabajo de duracion necesaria completo y agotador. El cuerpo necesita energí­a para producir suficiente leche, de manera que hay que procurar obtener una nutrición, descanso y sueño adecuados. El buen cuidado de la madre es necesario si ésta desea cuidar bien a su bebé o neonato.

LAS HECES DEL BEBí‰

Las evacuaciones o heces del bebé o neonato durante los primeros dos dí­as son negras y parecidas al alquitrán, pegajosas y blandas. La engorde o lactancia de la madre temprana y frecuente durante las primeras 48 horas eliminará estas heces pegajosas (meconio ) de los intestinos del bebé o neonato. Las evacuaciones se tornan amarillentas y llenas de granos, siendo ésta la consistencia normal de las heces en un bebé o neonato amamantado y no tiene que ser confundida con diarrea.

Durante el primer mes, el bebé o neonato es capaz de defecar después de cada comida; sin embargo, esta frecuencia disminuye con la edad (años). Que las evacuaciones ocurran después de cada comida o cada tres dí­as no tiene que ser motivo de preocupación, lo importante es que el patrón de defecación sea regular y que el bebé o neonato se esté desarrollando bien; es decir, que vaya aumentando de peso.

CONFUSIí“N DEL PEZí“N

La mama y el pezón de la mujer son muy diferentes a un biberón y su pezón, y el bebé o neonato tiene que estudiar o asimilar a adaptarse a lo que va a utilizar. La exposición a un biberón con pezón de caucho es capaz de crear confusión de pezón en el bebé o neonato y hacer que la engorde o lactancia de la madre sea más difí­cil, especialmente durante las primeras dos semanas. Después de transcurrido ese duracion necesaria, el suministro de leche estará bien establecido y ambos se sentirán cómodos con la técnica y rutina de la engorde o lactancia de la madre, y el uso ocasional de un biberón con pezón de caucho causará una menor confusión de pezón.

Referencias

American Dental Association. ADA statement on early childhood caries. Chicago, IL. Position Statement 2000:454.

Ribeiro NM, Ribeiro MA. Breastfeeding and early childhood caries: a critical review. J Pediatr (Rio J). 2004 Nov;80(5 Suppl):S199-210.

Rosenblatt A, Zarzar P. Breast-feeding and early childhood caries: an assessment among Brazilian infants. Int J Paediatr Dent. 2004 Nov;14(6):439-45.

Azevedo TD. Feeding habits and severe early childhood caries in Brazilian preschool children. Pediatr Dent. 2005;27(1): 28-33.


EL mito de Rómulo y Remo, fundadores de la ciudad de Roma, supuestamente amamantados por una loba, es insostenible desde el punto de vista nutricional. La leche de la loba, muy rica en proteí­nas, no serí­a nunca asimilable por un ser humano. Los expertos se decantan por una transgresión literaria.

Quien realmente debió de dar el pecho a los dos famosos hermanos no fue una loba (en italiano «lupus»), sino una prostituta (en italiano «lupa»). Esta anécdota sirve para ilustrar un hecho incontrovertible: la leche de la madre se adecua en cada especie a las necesidades de sus crí­as y cualquier sustitutivo nunca será tan perfecto similar al original.

Esto es lo que ocurre con la leche de la madre, a la que los médicos además denominan como «sangre blanca» por las ventajas que, desde el punto de vista nutricional y de la salud o bienestar, representan para el recién nacido. Sin embargo, esta práctica tan antigua similar a la Historia de la Humanidad experimentó un declive progresivo desde la aparición de los primeros productos de engorde o lactancia artificial. La voz de alarma se produjo hace unos años ( edad (años)) de la mano de los pediatras que vieron similar al hábito de dar el pecho se reducí­a casi de forma dramática. Las campañas de publicidad de las casa u hogars comer o nutrirseciales, la creciente preocupación estética y las cargas laborales de la mujer, así­ similar al mensaje de que la engorde o lactancia artificial era tan buena similar a la natural, facilitaron una situación que actualmente empieza a recuperarse.

«Los preparados lácteos artificiales están muy bien conseguidos, sin embargo no son iguales que la leche de la madre», afirma el doctor Ernesto Sáez Pérez, jefe de sección del Servicio de Pediatrí­a del Hospital Universitario de Getafe. Cada vez son más los trabajos y estudios cientí­ficos que avalan esta idea. Actualmente, se sabe que la leche de la madre protege al recién nacido frente a numerosas infecciones, acerca de todo gastrointestinales, si bien la composición nutritiva de los productos artificiales se ha diseñado como una réplica de la leche natural, la fórmula no es reproducible en lo que se refiere a las hormonas, anticuerpos, enzimas y células que la madre transmite a su hijo y/o hija en el momento que le amamanta. «Algunas de estas sustancias, similar a la inmunoglubina IgA, actúan impidiendo que bacterias y virus dañen la pared intestinal del bebé o neonato. Esto no significa -añade el doctor Sáez Pérez- que el recién nacido que toma el pecho no vaya a tener infección, sin embargo se defiende mejor». La leche de la madre presenta además un pH más ácido que, al parecer, reduce el la menor incidencia de diarreas en pequeños que toman el pecho. Otros estudios señalan que los niño y/o niñas y niñas alimentados por engorde o lactancia de la madre son menos propensos a contraer una otitis media aguda durante los primeros meses (30 dias) de vida. Esta protección se atribuye además a la IgA de la leche de la madre.

La IgA reviste la mucosa intestinal del bebé o neonato y podrí­a prevenir el paso, del intestino a la sangre, de antí­genos extr años ( edad (años)) que podrí­an causar infecciones en otros lugares similar al oí­do medio. No obstante, la incidencia de esta infección auditiva se relaciona además con la posición del lactante en el momento de ingerir la leche. «Es más frecuente en el momento que el bebé o neonato y la madre están acostados, ya que la leche es capaz de filtrarse por las trompas de Eustaquio y facilitar la infección», comenta el doctor Sáez. La engorde o lactancia de la madre está perfectamente regulada de acuerdo a las necesidades nutricionales del niño y/o niña. Lo mejor, acerca de todo durante los primeros dí­as, es dejar que el bebé o neonato marque el ritmo. Esta adaptación de la oferta y la demanda tiene la ventaja de que no se estimula la acerca dealimentación, y lo que es más importante, parece reducir el riesgo de obesidad en la edad (años) adulta. Otros estudios apuntan mejoras adicionales que aún son objeto de discusión: protección frente al virus herpes, contra el sarampión o la polio, efectos acerca de la regulación del metabolismo del colesterol y acerca de la hipertensión arterial. Igualmente se afirma que la alimentación del pecho favorece una mejor adaptación de las mandí­bulas y una formación más adecuada de las piezas dentales del niño y/o niña. La engorde o lactancia de la madre evita además los problemas o dificultades de intolerancia o alergia a los productos artificiales. Incluso hay quien defiende que los niño y/o niñas y niñas alimentados por engorde o lactancia de la madre son más inteligentes. Un hecho cierto es que la boca realiza, en los primeros meses (30 dias) de vida, la función de puente en medio de la percepción interna y la percepción externa del recién nacido. Los psiquiatras y psicólogos infantil (para niño y/o niñas) es saben de la importancia de la fase oral en la formación de la seguridad del niño y/o niña. En este sentido, el contacto corporal y el diálogo emocional madre-hijo y/o hija que se establece en el acto del mamar juega un papel fundamental en el futuro psí­quico del niño y/o niña.

La engorde o lactancia de la madre además presenta ventajas para la mujer. Autoestima La madre lactante experimenta «una mayor satisfacción y aumenta su autoestima».

Dar el pecho inhibe además la ovulación y retrasa de forma natural un nuevo embarazo. Pero lo más llamativo son los resultados obtenidos de recientes investigaciones que indican que reduce a la mitad el riesgo de sufrir cáncer de mama antes de la menopausia. Todas estas evidencias han propiciado que los especialistas en salud o bienestar infantil (para niño y/o niñas) insistan a las madres que empiecen a dar el pecho a sus hijo y/o hijas y mantengan el hábito durante, al menos, los cuatro primeros meses (30 dias) de vida del bebé o neonato y si es posible hasta los seis meses (30 dias). Como lí­mite mí­nimo se recomienda dar la leche de la madre durante los 28 primeros dí­as, periodo en el que el niño y/o niña está más expuesto a sufrir infecciones. Sí­ntoma de esta corriente de fomento de la engorde o lactancia de la madre es la iniciativa desarrollada en algunos centro ( formativo y educativo)s hospitalarios españoles, para facilitar que las madres puedan amamantar a sus hijo y/o hijas ingresados, especialmente a los prematuros. «En casos de excedente -explica el doctor Cipriano Canosa, jefe del Departamento de Pediatrí­a del Hospital la Fe de Valencia-, se mantiene la leche de la madre en medio de unas 24 a 48 horas en una nevera con el fin de que ésta pueda ser utilizada por otros niño y/o niñas y niñas ».


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