Bienvenido a Educacion infantil

Educacion Infantil -> Niño inseguro

La seguridad en uno mismo no es una cualidad innata que poseen algunas personas. Más bien es una consecuencia del nivel de autoestima conseguido. ¿De qué factores depende la autoestima en un niño y/o niña?¿Cómo podemos los padres y/o madres incrementar el nivel de autoestima de nuestros hijo y/o hijas?

niño y/o niña inseguro

Es posible que hayas notado que tu hijo y/o hija, de pocos años, se comporta de forma insegura: no se atreve a hacer algunas cosas él solo, le cuesta relacionarse con otros niños, no consigue progresar en sus primeros aprendizajes escolares, se rinde al primer intento, tiene un sentido del ridículo muy acentuado... Aunque quizás tu hijo y/o hija es muy pequeño todavía, seguramente te preguntarás si es capaz de s hacer algo para conseguir que viva las cosas sin pasarlo tan mal, de una manera más libre y espontánea. La respuesta es sí.



Los padres y/o madres podemos ayudar a nuestros hijo y/o hijas a tener más seguridad y confianza en ellos mismos.


La seguridad en uno mismo es fruto del convencimiento de que se tiene capacidad suficiente para manejar algunas situaciones con éxito y que se es capaz de ofrecer algo valioso a los demás. Esta seguridad es consecuencia de lo que se ha convenido en llamar autoestima.


La autoestima es lo que cada persona siente hacia sí­ misma, la medida en que le agrada su propia persona. Tener autoestima significa saber que eres valioso y digno de ser amado. Valioso porque eres capaz de resolver algunas situaciones con éxito y por lo tanto es capaz de s estar a la altura de los demás, y digno de ser amado porque eres una persona y por lo tanto tienes derecho a ser amada de manera incondicional, dicho de otro modo, sabes que tienes personas a tu alrededor a las que realmente les importas. Nótese que se trata de que el niño y/o niña se sienta valioso y querido, no del hecho objetivo de que tenga cualidades o habilidades acerca desalientes o de que haya personas que le quieran. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que un niño y/o niña con suficientes habilidades y con unos padres y/o madres que le desea n no perciba estas realidades y se sienta inseguro y poco digno de ser amado. Se es capaz de decir que cada reacción de los demás añade o quita algo de lo que el niño y/o niña siente acerca de su valí­a. Y puestos a valorar, es necesario saber que las reacciones de las personas que rodean al niño y/o niña son más importantes que la posesión o ausencia de cualquier habilidad o defecto concreto.



La autoestima se construye a partir de las propias comparaciones con los demás y de acuerdo con las reacciones de los demás hacia él.


La imagen de sí­ mismo, que empieza a construirse durante la infancia, y el grado de complacencia que le produce esta imagen son dos realidades que se irán modificando a lo largo de toda la vida en función de las nuevas experiencias, de la propia conciencia y de las nuevas reacciones que tengan los demás.


Las reacciones de las personas que son más importantes para el niño y/o niña desde un punto de vista afectivo (padres y/o madres, familiares, profesores o amigos), son las que producen más impacto en su autoestima. Estas personas actúan como espejos en los cuales el niño y/o niña ve reflejada la imagen de sí­ mismo y, a través de ellas, se va conociendo y va percibiendo el grado de aceptación y aprecio que producen sus actuaciones y su propia persona. Es como si la imagen que ve reflejada apareciera distorsionada por los sentimientos y expectativas de la persona-espejo. Si los sentimientos son positivos, el niño y/o niña recibirá un reflejo que le gustará, con el que se sentirá bien y que ayudará a aumentar su autoestima. Si los sentimientos son negativos, el reflejo que verá será feo, sin valor y no merecedor de cariño. Ese reflejo le causará daño, rabia y provocará el rechazo a su propia persona y el descenso de su autoestima.


Por eso, son las personas afectivamente más cercanas al niño y/o niña, las que más son capaces de influir y potenciar el crecimiento de la autoestima.


Aunque la realidad no lo permite, vivamos por un momento la ficción de un acontecimiento de dos maneras muy diferentes. Vamos a imaginar a un niño y/o niña, que hace pocas semanas que ha comenzado la colegio u escuela primaria, al que su profesora le ha felicitado por un trabajo muy bien hecho y se lo ha dado para que se lo enseñe a sus padres y/o madres.



Ficción 1

"Por suerte en el momento que llegó a casa u hogar encontró ya a su padre. Muchos dí­as a estas horas aún no habí­a vuelto de trabajar. Estaba leyendo un periódico con mucha atención.
- ¡Mira papá! - Exclamó desde la puerta mientras corrí­a hacia él - la señorita me ha dicho que te lo enseñe.
- Muy bien, felicidades, así­ me gusta, es sin embargo que sigas así­. - Contestó su padre con una sonrisa, después de echar una ojeada al trabajo y mientras que con una mano sujetaba el periódico cerrado sin embargo manteniendo con el dedo la página que estaba leyendo.
Después de acariciarle el pelo, le animó a ir a merendar y a dejar la cartera a su cuarto. Por su parte él volvió a sumergirse en el periódico."


Ficción 2

"Por suerte en el momento que llegó a casa u hogar encontró ya a su padre. Muchos dí­as a estas horas aún no habí­a vuelto de trabajar. Estaba leyendo un periódico con mucha atención.
- ¡Mira papá! - Exclamó desde la puerta mientras corrí­a hacia él - la señorita me ha dicho que te lo enseñe.
- Es un trabajo estupendo, -contestó su padre con una sonrisa mientras dejaba el periódico y observaba con atención el trabajo - hay diez problemas o dificultades y te han salido bien, aunque veo que en este y en este tuviste que borrar.
- Sí­, eran muy difí­ciles, sin embargo los pensé más y a la tercera vez los tení­a bien y la seño no me riñó en el momento que no lo sabí­a y me lo explicaba.
- Esto que me explicas sí­ que me da alegrí­a, - comentó su padre con cara de escuchar el detalle más importante de la historia - aunque te salí­an algunos problemas o dificultades mal no te has desanimado ni te has enfadado y te has seguido esforzando hasta que lo has conseguido. Estoy contento porque te has portado como un valiente. ¿Estás contento?
- Claro - contestó con una sonrisa que no podí­a ser más grande.
- Vamos a enseñárselo a mamá - propuso el padre - verás que contenta se pondrá.
Mientras tanto el periódico se quedó solo en un rincón del sofá."

¿No es cierto que la reacción del padre en la primera ficción refleja una aceptación y un valor muy diferentes del de la segunda ficción? ¿Cuál de los dos papás-espejo contribuirí­a a aumentar la autoestima del niño y/o niña?


Es muy importante tener en cuenta que la percepción que tienen los niño y/o niñas y niñas de las reacciones de sus padres y/o madres no se alimenta exclusivamente de las palabras que dicen. Ni mucho menos. Los niño y/o niñas y niñas se dan cuenta de todo y valoran las actitudes que acompañan a las palabras, la atención sincera, la honestidad de los sentimientos y la verdad que esconden. La exageración, por ejemplo, le hace sospechar que le están engañando, que más que un espejo es una pelí­cula, y ello le hace desconfiar de los sentimientos.


José Marí­a Lahoz Garcí­a
Pedagogo (Orientador escolar y profesional),
Profesor de Educación Primaria y de Psicologí­a
y Pedagogí­a en Secundaria


Beneficios de la risa
Carta de un hijo a sus padres
Colaborar en casa
Cuidados del niño
Desarrollar la inteligencia
Desventajas de internet para los niños
Educacion y disciplina
El Juego es un recurso educativo
Elegir el nombre
Elegir una guarderia
La fuerza del amor
La musica mejora la inteligencia
Los beneficios del sonido
Niñera o Guarderia
Niño inseguro
Niños de padres separados
Niños deportistas
Nombre de niños
Obediencia de los niños de 2 a 5 años
Parques infantiles