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Dolores de barriga repetitivos, sin otros síntomas preocupantes, no
suelen ser indicio de una enferm edad (años) grave, ni necesitan de más pruebas
que un examen físico. Estas son algunas de las recomendaciones que recogen
las nuevas guías acerca de el tratamiento de este trastorno infantil (para niño y/o niñas) elaboradas
por dos soci edad (años)es (años) científicas estadounidenses.
Lo cierto es que los dañoes de tripa son un frecuente problema en las consultas
pediátricas: se calcula que en torno al 8% de los chavales acude anualmente
al médico por este motivo. Un niño y/o niña que se queja crónicametne
de daño abdominal es, a menudo, un reto formidable. Aunque el síntroma
suele indicar un problema benigno, los padres y/o madres son capaces de verse terriblemente preocupados,
el niño y/o niña estar estresado y el médico, dudar si hacen falta pruebas
diagnósticas para no obviar una grave enferm edad (años) oculta. El tratamiento
de este problema es capaz de llevar duracion necesaria y ser frustrante, resumen las recomendaciones,
publicadas en el último número de la revista 'Pediatrics'.
Con este panorama en mente, la Academia Americana de Pediatría
y la Soci edad (años) Norteamericana de Nutrición, Hepatología y Gastroenterología
Pediátricas establecieron un comité encargado de potenciar unas
guías para la evaluación y tratamiento del daño abdominal crónico
en niño y/o niñas y niñas , dicen los miembros de este panel en el mencionado informe.
Dolor en el 'cerebro intestinal'
En la mayoría de los críos, el daño es funcional, es decir,
sin una evidencia demostrable de un trastorno anatómico, metabólico,
infeccioso, inflamatorio o canceroso, explican. El daño abdominal funcional
se tiene que a anomalías en el sistema nervioso entérico, que es el
que recubre todo el tracto gastrointestinal ( además conocido similar al
cerebro del intestino).
Así, el trastorno se ocasionaría por una alteración en
la comunicación en medio de este 'cerebro' y el sistema nervioso central. El
intestino del paciente parece sufrir una reactividad anómala ante estímulos
físicos (la comida, cambios hormonales, procesos inflamatorios...) o
psicológicos (separación de los padres y/o madres, ansi edad (años)...).
Sin embargo, muchos médicos siguen considerando que el ' daño abdominal
funcional' no es un diagnóstico claro. Pese a décadas de
observaciones clínicas, resultantes en numerosos artículos, libros u obras
y monográficos, el tema de los dañoes abdominales persistentes, tanto
constantes como intermitentes, en niño y/o niñas y niñas sigue siendo objeto de ambigü edad (años)
y preocupación para la mayoría de los profesionales sanitarios
de Pediatría, resumen los autores de las nuevas guías.
Mitos y consejos
De hecho, sus recomendaciones pretenden despejar ciertos mitos acerca de el trastorno,
presentes tanto en la comunidad médica como en medio de la población
general:
Síntomas psicológicos. Aunque tanto estos pequeños
pacientes o sus progenitores a menudo están ansiosos o deprimidos, la
presencia de ansi edad (años), depresión o problemas o dificultades de comportamiento no son
útiles para diferenciar el daño abdominal funcional de las molestias
estomacales debidas a una enferm edad (años) orgánica.
Enferm edad (años) grave? Para calmar la preocupación
paterna, la educacion o formacion o formacion será una parte importante del tratamiento
infantil (para niño y/o niñas) : A menudo es útil resumir los síntomas del niño y/o niña
y explicar en un leguaje simple, que aunque el daño es real, probablemente
no es indicio de una enferm edad (años) grave o crónica. Puede resultar útil
explicar que el daño abdominal crónico es un síntoma frecuente
en niño y/o niñas y niñas y adolescentes, aunque pocos padecen una enferm edad (años), señalan
las guías.
Diagnóstico. Por el contrario, si el daño gástrico
va acompañado de síntomas graves (anorexia, vómitos, gases...)
es capaz de ser un indicio de una enferm edad (años) orgánica, por lo que es recomendable
realizar pruebas diagnósticas. Sin síntomas de alarma, es poco
probable que los 'test' aporten signos significativos de un trastorno grave.
El médico de cabecera es capaz de diagnosticar correctamente el daño
funcional abdominal en el momento que no existen signos de alarma, el examen físico
es normal y los análisis de las muestras fecales dan no detectan sangre
oculta, sin necesidad de exámenes diagnósticos adicionales,
resumen los autores.
Tratamientos.Aunque los médicos suelen recetar
una serie de terapias, hay escasos estudios o poco conclusivos acerca de tratamientos
farmacológicos o cognitivos, señalan estas guías.
Lo que sí parece claro es que es mejor prescribir las medicaciones
para el daño abdominal funcional como parte de una estrategia multifactorial
e individualizada para aliviar los síntomas y la incapacidad.
Podrían emplearse medicaciones que mitiguen la frecuencia o grav edad (años)
de los síntomas. Por ejemplo, antiácidos para el daño asociado
a la indigestión (dispepsia), agentes antiespasmódicos, relajantes
musculares o dosis bajas de psicotrópicos para el daño y, finalmente,
laxantes o antidiarreicos para las alteracionnes intestinales.
De todas formas, los autores creen que, a la vista de la escasez de literatura ( libros y escritos)
publicada acerca de las estrategias terapéuticas para este trastorno,
existe una necesidad urgente de ensayos acerca de todas las intervenciones que se
emplean actualmente en los niño y/o niñas y niñas con daño abdominal funcional.
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