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Mº DE EDUCACIí“N Y CIENCIA

Real Decreto 1330/1991, de 6 de septiembre, por el que se establecen los aspectos básicos del currí­culo de la Educación Infantil. (BOE 215/1991 de 07-09-1991, pág. 29619)
El planteamiento general que hace la Ley, al atribuir significación relevante al currí­culo, resulta particularmente apropiado en la etapa de Educación Infantil, donde no serí­a procedente expresar o hablar de planes de estudio. El concepto de currí­culo, en cambio, en la medida en que se refiere a los contenidos, al desarrollo o evolucion de experiencias y a las posibilidades de estudiar o asimilar, que la colegio u escuela ofrece, resulta plenamente aplicable a la Educación Infantil. Es verdad que los diferentes elementos del currí­culo han de potenciarse de forma diferente y especí­fica en esta etapa. Así­, la organización del currí­culo en áreas y los contenidos de éstas tienen en ella un sentido diferente del que ad desea n en la Educación Primaria y Secundaria. Pero el carácter esencialmente global que ha de tener la Educación Infantil no es incompatible con su desarrollo o evolucion y organización en amplias áreas de experiencia. El carácter no obligatorio de la etapa tampoco es incompatible con la regulación legal de los elementos básico s de la misma, puesto que constituye objeto de interés público todo aquello que se refiera a un valor social tan importante similar a la educacion o formacion o formacion, mucho más en el momento que se trata de los primeros años ( edad (años)) de la misma.

Es preciso, por tanto, determinar cuáles han de ser los elementos básicos del currí­culo de la Educación Infantil, es decir, los elementos que tiene quen estar presentes en la oferta educativa o formativa de los centro ( formativo y educativo)s para esta edad (años). Estos elementos básicos están determinados tanto por las demandas sociales acerca de qué tiene quen ofrecer los centro ( formativo y educativo)s formativo y educativos para los niño y/o niñas y niñas y niñas cuanto por los factores y procesos evolutivos que configuran las posibilidades de experiencia, de desarrollo o evolucion y de aprendizaje en esta edad (años). La Educación Infantil ha de propiciar en los niño y/o niñas y niñas experiencias que estimulen su desarrollo o evolucion personal completo. Como punto de partida de un proceso que continuar en otros tramos formativo y educativos, la etapa de Educación Infantil es capaz de y tiene que contribuir de manera eficaz a compensar todo tipo de desigualdades; en medio de otras, algunas de las carencias que tienen su origen en las diferencias del entorno social, cultural y económico, sin que ello signifique dejar de reconocer las diferencias psicológicas de los niño y/o niñas y niñas , que han de ser educativa o formativamente atendidas. Puede además, por ello, favorecer la integración de niñas y niño y/o niñas y niñas en el proceso formativo y educativo.

El sentido de la etapa de la Educación Infantil viene determinado por las finalidades que le señala la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre (citada). Tales finalidades se corresponden con el nivel y con lo procesos de desarrollo o evolucion que en nuestra cultura son propios de los niño y/o niñas y niñas desde su nacimiento hasta los seis años ( edad (años)) . Este desarrollo o evolucion es el resultado de complejas interacciones que se establecen en medio de los constituyentes biológicos de la persona y la experiencia que ésta recibe dentro del medio fí­sico y social. En la actualidad, el proceso histórico de transformación del medio familiar y de la soci edad (años) ha hecho que la colegio u escuela comparta con la familia el importante papel de proporcionar al niño y/o niña experiencias básicas que contribuirán a su desarrollo o evolucion y a sus primeros aprendizajes. La función educativa o formativa de los Centros de Educación Infantil tiene que entenderse como complementaria de la que ejerce la familia, ofreciendo al niño y/o niña la posibilidad de interactuar no sólo con los adultos, sino además con otr os niño y/o niñas y niñas . En esta interacción se constituyen importantes experiencias y oportunidades de estudiar o asimilar en estas edad (años)es (años). La creación de estas oportunidades de experiencia y de aprendizaje resulta del todo decisiva. El papel del profesorado es insustituible en la programación y en el desarrollo o evolucion curricular. Es un papel que corresponde no sólo a cada Profesor, sino además y acerca de todo, al equipo docente. Los Centros formativo y educativos han de potenciar proyectos curriculares para esta etapa. El currí­culo oficialmente establecido para la Educación Infantil, cuyos elementos básicos son fijados en el presente Real Decreto y que ser completado por las Administraciones educativa o formativas competentes, ha de constituir la base de tales programaciones y proyectos.

La organización de la Educación Infantil en ciclos, el primero hasta los tres años ( edad (años)) y el segundo de los tres a los seis, así­ como en áreas o ámbitos de experiencia, tiene la finalidad de contribuir a la concreción y determinación de sus contenidos, así­ como del modo de evaluar la propia práctica educativa o formativa. La determinación de dichos contenidos, por otra parte, contribuye a resaltar la amplitud del ámbito de experiencias así­ definido; un ámbito relacionado con todas las capacidades que contribuyen al desarrollo o evolucion de los niño y/o niñas y niñas y que tiene que ver tanto con sus esquemas mentales y representaciones del mundo como con las diferentes vari edad (años)es (años) de «saber hacer», y con las actitudes y valores, acerca de todo de naturaleza moral, que el niño y/o niña comienza a interiorizar.

Cada niño y/o niña tiene su ritmo y su estilo de maduración, desarrollo o evolucion y aprendizaje. Por ello, la Educación Infantil ha de ser personalizada. Los niño y/o niñas y niñas que, por cualquier causa, presentan necesidades educativa o formativas especí­ficas, permanentes o transitorias, y necesiten de una educacion o formacion o formacion especializada temprana, tiene quen recibir en esta etapa una educacion o formacion o formacion apropiada y adaptada.

La Educación Infantil ha de estar en estrecha coordinación con la etapa de Educación Primaria para garantizar un tránsito adecuado a la misma. Esa coordinación no implica supeditación de la Educación Infantil a la Primaria, sino necesidad de asegurar los mecanismos de enlace, de modo que la transición tenga elementos de continuidad, junto con otros de cambio y diferenciación.

En su virtud, a propuesta del Ministro de Educación y Ciencia, previo informe del Consejo Escolar del Estado, de acuerdo con el Consejo de Estado y previa deliberación del Consejo de Ministros en su reunión del dí­a 6 de septiembre de 1991,

DISPONGO

Artí­culo 1

La Educación Infantil comprender hasta los seis años ( edad (años)) de edad (años) y se organizar en dos ciclos de tres años ( edad (años)) cada uno.

Artí­culo 2

Con el fin de hacer efectivo lo dispuesto en el art. 8º de la Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, la Educación Infantil tiene quer contribuir a que los niño y/o niñas y niñas y niñas alcancen los objetivos siguientes:

a) Descubrir, conocer y controlar progresivamente el propio cuerpo, formándose una imagen positiva de sí­ mismos, valorando su identidad sexual, sus capacidades y limitaciones de acción y expresión, y adquiriendo hábitos básicos de salud o bienestar y bienestar.

b) Actuar de forma cada vez más autónoma en sus tareas o actividades habituales, adquiriendo progresivamente seguridad afectiva y emocional y desarrollando sus capacidades de iniciativa y confianza en sí­ mismos.

c) Establecer relaciones sociales en un ámbito cada vez más amplio, aprendiendo a articular progresivamente los propios intereses, puntos de vista y aportaciones con los de los demás.

d) Establecer ví­nculos fluidos de relación con los adultos y con sus iguales, respondiendo a los sentimientos de afecto, respetando la diversidad y desarrollando actitudes de ayuda y colaboración.

e) Observar y explorar el entorno inmediato con una actitud de curiosidad y cuidado, identificando las caracterí­sticas y propi edad (años)es (años) más significativas de los elementos que lo conforman y alguna de las relaciones que se establecen en medio de ellos.

f) Conocer algunas manifestaciones culturales de su entorno, desarrollando actitudes de respeto, interés y participación hacia ellas.

g) Representar y evocar aspectos diversos de la realidad, vividos, conocidos o imaginados, y expresarlos mediante las posibilidades simbólicas que ofrecen el juego o diversion y otras formas de representación y expresión.

h) Utilizar el lenguaje (escrito o hablado) verbal de forma ajustada a las diferentes situaciones de comunicación habituales para comprender y ser comprendido por los otros, expresar sus ideas, sentimientos, experiencias y deseos, avanzar en la construcción de significados, regular la propia conducta e influir en la de los demás.

i) Enriquecer y diversificar sus posibilidades expresivas mediante la utilización de los recursos y medios a su alcance, así­ como apreciar diferentes manifestaciones artí­sticas propias de su edad (años).

Artí­culo 3

A los efectos de lo dispuesto en este Real Decreto, se entiende por currí­culo de la Educación Infantil el conjunto de objetivos, contenidos, mé pedagógicos y criterios de evaluación que han de regular la práctica educativa o formativa en dicha etapa.

Artí­culo 4

1. El currí­culo de la Educación Infantil se estructurar en torno a las siguientes áreas o ámbitos de experiencia:

a) Identidad y autonomí­a personal.

b) Medio fí­sico y social.

c) Comunicación y representación.

2. Las áreas se plantearán desde un enfoque global e integrador y se potenciarán mediante la realización de experiencias significativas para los niño y/o niñas y niñas .

Artí­culo 5

Los aspectos básicos relativos a los ciclos y áreas de la Educación Infantil son los que se especifican en el anexo del presente Real Decreto.

Artí­culo 6

Las Administraciones educativa o formativas competentes establecerán el currí­culo de la Educación Infantil, del que formará parte, en todo caso, la regulación contenida en el presente Real Decreto.

Artí­culo 7

1. Los Profesores de Educación Infantil evaluarán el proceso de enseñanza, su propia práctica docente y el desarrollo o evolucion de las capacidades de los niño y/o niñas y niñas , de acuerdo con las finalidades de la etapa, con la finalidad de mejorar la actividad educativa o formativa.

2. En la Educación Infantil, la evaluación será global, continua y formativa. La observación directa y sistemática constituir la técnica principal del proceso de evaluación.

Artí­culo 8

1. En el establecimiento del currí­culo de la Educación Infantil, las Administraciones educativa o formativas potenciar o potenciarán la autonomí­a pedagógica y organizativa de los Centros, favorecerán el trabajo en equipo del profesorado y estimularán la formación continua y la actividad investigadora de los mismos a partir de su práctica docente.

2. Los Centros docentes completarán y potenciarán el currí­culo establecido por las respectivas Administraciones educativa o formativas, mediante la elaboración de proyectos y programaciones curriculares que respondan a las caracterí­sticas de los niño y/o niñas y niñas y niñas.

3. Las programaciones contemplarán contenidos referidos a las tres áreas de la etapa, sin embargo se realizarán a través de tareas o actividades globalizadoras, con el necesario respeto a los ritmos de juego o diversion, trabajo y descanso de los niño y/o niñas y niñas y niñas.

Artí­culo 9

Las Administraciones educativa o formativas adoptarán las medidas oportunas para que los Centros realicen adaptaciones curriculares dirigidas a los niño y/o niñas y niñas y niñas con necesidades educativa o formativas especiales.

DISPOSICION ADICIONAL

Disposición Adicional Unica

En virtud de lo establecido en el Acuerdo en medio de el Estado español y la Santa Sede acerca de enseñanza y asuntos culturales, el currí­culo del segundo ciclo de la Educación Infantil incluir enseñanzas de religión católica para los niño y/o niñas y niñas y niñas cuyos padres y/o madres lo soliciten.

DISPOSICIONES FINALES

Disposición Final Primera

Corresponde al Ministro de Educación y Ciencia y a los órganos competentes de las Comunidades Autónomas dictar, en el ámbito de sus competencias, cuantas disposiciones sean precisas para la ejecución y desarrollo o evolucion de lo establecido en este Real Decreto.

Disposición Final Segunda

El presente Real Decreto entrará en vigor el dí­a siguiente al de su publicación en el "Boletí­n Oficial del Estado".

ANEXO

1. Ciclos

El perí­odo formativo y educativo que abarca la Educación Infantil constituye una etapa integrada, ya que el desarrollo o evolucion del niño y/o niña es un proceso continuo en el que no es fácil delimitar momentos de clara diferenciación y ruptura y que, por otro lado, estos cambios no se producen de modo uniforme en los niño y/o niñas y niñas .

Esta consideración no impide, sin embargo, que la Educación Infantil se estructure en dos ciclos, ajustando los elementos principales del currí­culo a las caracterí­sticas especí­ficas de cada uno de ellos.

Durante toda la etapa de Educación Infantil, sin embargo muy especialmente en el primer ciclo, la función educativa o formativa del Centro tiene que estar en estrecha relación con la que ejerce la familia.

Todas las tareas o actividades que se desarrollan en el Centro de Educación Infantil son educativa o formativas y formadoras y, por lo tanto, objeto de planificación y reflexión en el marco de los proyectos y programaciones curriculares. La organización del Centro tiene que dar respuesta a las necesidades peculiares que presentan los más pequeños; por ello tiene quen cuidarse la relación en medio de el educador y el niño y/o niña, las condiciones fí­sicas del espacio y la calidad de los estí­mulos que se les ofrece, el respeto al ritmo personal de cada niño y/o niña, y la necesaria relación con la familia.

Durante el primer ciclo, los niño y/o niñas y niñas se identificarán progresivamente como personas individuales, irán adquiriendo los instrumentos necesarios para actuar en su entorno inmediato y sentir que sus necesidades de higiene o limpieza , alimentación, cariño y juego o diversion, etc., están cubiertas, así­ como poder expresarlas progresivamente con los medios a su alcance para llegar a ser autónomos en las situaciones más conocidas.

El niño y/o niña que acude por primera vez a un Centro de Educación Infantil es capaz de encontrarse con que algunos de sus compañeros han estado ya escolarizados. Cuando ello ocurre, el Centro tiene que planificar la adaptación del niño y/o niña a su nuevo medio.

En estrecha continuidad con el ciclo anterior, los esfuerzos formativo y educativos en el segundo ciclo se dirigen a afianzar y ampliar las adquisiciones logradas en los distintos ámbitos del desarrollo o evolucion del niño y/o niña, progresando, de esta forma, en los aprendizajes que continuamente va construyendo.

En este segundo ciclo y en el ámbito de las capacidades de equilibrio personal la imagen que de sí­ mismo ha ido elaborando el niño y/o niña tiene querá hacerse progresivamente ajustada, aceptando las propias posibilidades y limitaciones, sin embargo siempre con una actitud positiva, de confianza y de máximo aprovechamiento de las capacidades que el niño y/o niña tenga.

En cuanto a las relaciones personales, este ciclo supone una progresiva ampliación de la relación con los iguales, cada vez más significativos e importantes para el niño y/o niña, en un marco que irá permitiendo de forma paulatina la articulación e incipiente coordinación de los diferentes puntos de vista.

Respecto a las capacidades cognitivas y lingí¼í­sticas, se produce un avance importantí­simo en el dominio progresivo del lenguaje (escrito o hablado) oral, así­ como en la función de regulación y planificación de la propia actividad.

También se producen avances importantes en la capacidad de inserción social, que se traduce particularmente en la capacidad de sentirse miembro de diversos grupos y de poder actuar de forma cada vez más autónoma en ellos.

A todo ello contribuyen las adquisiciones sucesivas que el niño y/o niña va realizando en el ámbito motor, y que en absoluto son ajenas a los avances ya señalados.

2. Areas curriculares

La organización de esta etapa en tres áreas no implica una concepción fragmentada de la realidad ni una delimitación de las tareas o actividades en cada una de las áreas. Las tres áreas en las que se ha organizado la Educación Infantil contribuyen a la formación de la identidad y autonomí­a personal para que el niño y/o niña actúe con confianza y seguridad en su medio fí­sico y social más próximo. A su vez, le ayuda a acceder a nuevas formas de comunicación y representación que le permiten dotar a sus expresiones de significados progresivamente más elaborados y complejos. Como ámbitos en los que organizar las experiencias, las áreas en Educación Infantil tiene querán concebirse sin perder de vista el sentido de globalidad y de interdependencia en medio de ellas.

La estructuración en áreas permite ayudar al educador a sistematizar, ordenar y planificar su acción pedagógica. Los contenidos relativos a los ámbitos de los conceptos, de los procedimientos y de las actitudes, tiene quen formar un conjunto articulado que permita a la colegio u escuela llevar a cabo su actividad educativa o formativa y cumplir sus metas y objetivos.

2.1. Area 1: Identidad y autonomí­a personal.- Este área hace referencia al conocimiento, valoración y control que los niño y/o niñas y niñas van adquiriendo de sí­ mismos, y a la capacidad para utilizar los recursos personales de los que dispongan en cada momento. En este proceso resultan relevantes las interacciones del niño y/o niña con el medio, el creciente control motor, la constatación de sus posibilidades y limitaciones, el difí­cil proceso de diferenciación de los otros y la cada vez mayor independencia con respecto a los adultos.

La identidad es una de las resultantes del conjunto de experiencias que el niño y/o niña tiene en la relación con su medio fí­sico y, acerca de todo, social. En la construcción de la identidad propia intervienen, en medio de otros factores, la imagen positiva de uno mismo y los sentimientos de eficacia, seguridad y propia estimación. Dichos sentimientos tiene quen contribuir a la elaboración de un concepto de sí­ mismo ajustado, que permita al niño y/o niña percibir y actuar conforme a las propias posibilidades y limitaciones.

El concepto de uno mismo dista mucho de ser objetivo; la autoestima del niño y/o niña es en gran parte una interiorización de la que le demuestran los que le rodean y de la confianza que en él se deposita.

En la relación en medio de el yo y el otro, y en medio de el yo y el mundo externo, el niño y/o niña y la niña actualizan sus instrumentos cognitivos, afectivos y de relación responsables de un desarrollo o evolucion pleno y armónico. En este proceso de diferenciaciones progresivas se construye la identidad personal mediante el reconocimiento de la propia individualidad frente a los demás y frente al mundo. En todo ello reside la posibilidad de actuar constructivamente con los demás, de sentirse parte integrante de un grupo.

Por otra parte, el conocimiento y control progresivo del cuerpo es un proceso que ocupa al niño y/o niña desde su nacimiento y es uno de los primeros referentes para reconocerse como persona. La identificación de sus caracterí­sticas individuales: sexo, talla, rasgos fí­sicos, etc., así­ similar a las de sus compañeros, son instrumentos básicos para su desarrollo o evolucion, y consecuentemente para la adquisición de actitudes no discriminatorias.

A lo largo de esta etapa tiene que conseguirse que los niño y/o niñas y niñas y niñas conozcan global y parcialmente su cuerpo, sus posibilidades perceptivas y motrices, puedan identificar y disfrutar con las sensaciones que experimentan, y servirse de las posibilidades expresivas del cuerpo para manifestarlas.

En la Educación Infantil tiene gran importancia la adquisición de buenos hábitos de salud o bienestar, higiene o limpieza y nutrición. Estos hábitos no sólo contribuyen al cuidado del propio cuerpo y de los espacios en los que vive sino que son además fundamentales en el proceso de autonomí­a del niño y/o niña.

El Centro de Educación Infantil tiene que constituir un ámbito privilegiado para enriquecer los procesos de construcción de la identidad y autonomí­a personal ofreciendo una intervención educativa o formativa ajustada a las necesidades individuales de los niño y/o niñas y niñas .

Los contenidos formativo y educativos que este área abarca no son capaces de ser trabajados separadamente del resto de las áreas. Se hace imprescindible un enfoque global y significativo de las situaciones de enseñanza y aprendizaje.

2.2. Area 2: Medio fí­sico y social.- Este área hace referencia a la ampliación progresiva de la experiencia infantil (para niño y/o niñas) , y a la construcción de un conocimiento acerca de el medio fí­sico y social cada vez más completo. Este conocimiento implica, además de una determinada representación del mundo, la existencia de sentimientos de pertenencia, respeto, interés y valoración de los elementos que lo integran.

El acceso del niño y/o niña al Centro de Educación Infantil supone una ampliación de las relaciones sociales en espacios distintos a los habituales ofreciéndole posibilidades de conocer una nueva realidad, de actuar e intervenir acerca de ella, de crecer y potenciarse.

El objeto de este área es facilitar el descubrimiento, conocimiento y comprensión de aquello que configura la realidad del niño y/o niña, acerca de todo en aquello que está al alcance de su percepción y experiencia. Esta realidad abarca los entornos y objetos fí­sicos, las organizaciones y relaciones sociales inmediatas, así­ como otros ámbitos que, a pesar de su posible lejaní­a fí­sica y temporal, se encuentran estrechamente ligados a los intereses del niño y/o niña o niña.

El medio tiene que ser considerado como un todo, en el que los aspectos fí­sicos y sociales interactúan continuamente, existiendo en medio de ellos una relación de mutua dependencia, lo que hace inadecuado un enfoque aislado de cualquiera de ellos. La perspectiva globalizadora que supone el estudio de los modos de vida que se dan en distintos ambientes se enriquece al profundizar en algunos aspectos que captan el interés y la curiosidad del niño y/o niña.

Los distintos sistemas u organizaciones de los que el niño y/o niña forma parte constituyen el vehí­culo adecuado para acceder al análisis del propio medio. De este modo, el niño y/o niña va construyendo su propia identidad individual al duracion necesaria que se percibe a sí­ mismo como miembro de diversas organizaciones sociales, con funciones distintas según el grupo de que se trate.

Es objetivo de la Educación Infantil que el niño y/o niña y la niña puedan actuar con autonomí­a, confianza y seguridad en los sistemas sociales más próximos, conociendo y utilizando las normas que permiten convivir en ellos, así­ como contribuyendo a su establecimiento y a su discusión. En el seno de los grupos a los que pertenece, aprende a valorar las ventajas de la vida en grupo, así­ similar a las limitaciones que ésta impone. Aprende además a colaborar con los otros, a ayudar y pedir ayuda, y a cumplir las obligaciones que se desprenden del reparto de tareas de la vida cotidiana. Por otra parte, esta actuación relativamente autónoma re desea además conocer y manejarse adecuadamente en los ámbitos en los que se desarrolla la vida, y saber utilizar sus dependencias y objetos.

El niño y/o niña tiene que conocer algunas relaciones elementales que se establecen en medio de las condiciones fí­sicas del medio y las formas de organización de la actividad humana. Ambos elementos están relacionados en medio de sí­ y se sitúan en determinados ambientes que les confieren muchas de sus caracterí­sticas e incluso, en ocasiones, su propia razón de ser.

El descubrimiento del medio implica una actuación de la persona, en la que pone en juego o diversion procedimientos de observación, de exploración, de recogida de datos y de formulación de metas. Estos procedimientos le permiten ir conociendo y participando en su medio, darse cuenta de los cambios que en él se operan y contrastar el resultado de sus acciones.

En el medio social es importante potenciar o potenciar actitudes de participación, de colaboración, de respeto y valoración crí­tica de las normas y leyes que rigen la vida en grupo; en el medio fí­sico se pone el acento en las actitudes de cuidado, valoración y respeto del entorno y de los elementos que lo configuran.

El ambiente formativo y educativo del Centro de Educación Infantil tiene que estimular la curiosidad del niño y/o niña y satisfacer su necesidad de actuar y experimentar. De este modo, el niño y/o niña y la niña actualizarán sus adquisiciones en los otros ámbitos de identidad y autonomí­a personal y de comunicación y representación, para comprender y actuar acerca de la realidad, para identificarse como personas individuales diferentes de los otros y, a la vez, miembros de diversos grupos sociales.

Por otra parte, se ha de tener en cuenta en este área el tratamiento formativo y educativo de las diferencias étnicas y culturales que puedan presentar las niñas y niño y/o niñas y niñas de esta etapa. Tal diversidad se contemplar garantizando el respeto y la comprensión de las múltiples experiencias, intereses y conocimientos previos de los alumnos, como una oportunidad de enriquecimiento mutuo.

2.3. Area 3: Comunicación y representación.- El sentido fundamental del área es el de contribuir a mejorar las relaciones en medio de el individuo y el medio. Las distintas formas de comunicación y representación sirven de nexo en medio de el mundo interior y exterior al ser instrumentos que posibilitan las interacciones, la representación y la expresión de pensamientos, sentimientos, vivencias, etc.

A medida que el niño y/o niña va accediendo al dominio de las distintas formas de representación, su relación con el medio se enriquece y profundiza. El Centro de Educación Infantil es un lugar en el que se amplí­an y diversifican las experiencias del niño y/o niña y las formas de representación que ha ido elaborando en sus experiencias familiares accediendo a nuevos vehí­culos de expresión. En él se fomentan adquisiciones y se potencian intercambios comunicativos con otros niño y/o niñas y niñas y con adultos, dotando a sus comunicaciones de contenidos progresivamente elaborados, y adquiriendo conceptos, destrezas y actitudes que van a favorecer expresiones progresivamente más complejas y afinadas de uno mismo, de sus conocimientos, sentimientos, vivencias, etc. De este modo se estimula no sólo el acceso a representaciones de la realidad, sino además la expresión de estas distintas realidades a través de diversos vehí­culos.

La integración en una única área de las diversas formas de representación y comunicación no impide, en ningún caso, que cada una de ellas tenga un tratamiento especí­fico, teniendo en cuenta las peculiaridades del Centro, las necesidades de los niño y/o niñas y niñas y niñas que a él acuden y sus diferencias técnicas, instrumentos y códigos, de manera que la actividad pedagógica se ajuste a la intención educativa o formativa que se pretende.

Las diferentes formas de representación no se limitan a ser vehí­culo de expresión, sino que son capaces de además tener efectos acerca de el contenido que tratan de representar. Estas formas incluyen la expresión gestual y corporal, el lenguaje (escrito o hablado) verbal, la expresión plástica en sus diversas formas, la expresión musical y la forma de representación matemática.

Trabajar educativa o formativamente la comunicación implica potenciar las capacidades del niño y/o niña tanto las relacionadas con la recepción e interpretación de mensajes, similar a las dirigidas a emitirlos o producirlos, contribuyendo a mejorar la comprensión del mundo que le rodea y su expresión original, imaginativa y creativa.

En relación al lenguaje (escrito o hablado) oral y acerca de la base de las primeras formas de comunicación, se irá estimulando a través de interacciones diversas, el acceso de las primeras palabras y al lenguaje (escrito o hablado) hablado progresivamente convencional.

El lenguaje (escrito o hablado) va a ser para el niño y/o niña no sólo un instrumento de comunicación personal y de regulación de la conducta de otros, sino además un instrumento de regulación y planificación de la propia conducta. Esta función del lenguaje (escrito o hablado) se produce lentamente, como consecuencia de un trabajo formativo y educativo que empieza en los niveles preverbales y se prolonga hasta el final de la etapa, y no de manera espontánea.

Resulta importante tener presente que el lenguaje (escrito o hablado) oral es el instrumento de representación y comunicación más utilizado. Esta importancia social no tiene que reproducirse en la colegio u escuela. El Centro de Educación Infantil lo tendrá en cuenta y en el tratamiento de ésta y otras formas de representación y comunicación aprovechará este factor, de manera que al establecer objetivos, contenidos y tareas o actividades se responda a las necesidades educativa o formativas del niño y/o niña en estas edad (años)es (años).

El acceso a los códigos convencionales, que como criterio general tiene que realizarse en el primer ciclo de la Educación Primaria, es un largo proceso en el que las posibilidades evolutivas del niño y/o niña y la intervención pedagógica del educador han de estar en relación para un tratamiento formativo y educativo adecuado.

La iniciación a los códigos de la lectura ( libros u obras, cuentos o fabulas,etc) y escritura cobra un valor distinto al que se le ha atribuido tradicionalmente, ya que deja de ser el eje alrededor del cual giran las tareas o actividades de enseñanza/aprendizaje, convirtiéndose en una meta supeditada a otras ahora más importantes: la motivación por adquirir los nuevos códigos, el acceso a sus caracterí­sticas diferenciales, la comprensión y valoración de su utilidad funcional, etc.

De este modo, y durante este proceso, los niño y/o niñas y niñas aprenden las propi edad (años)es (años) de significación, información y comunicación inherentes al texto escrito, descubren algunas de sus caracterí­sticas de convención y acerca de todo, si ello se propicia adecuadamente, se interesan por la lengua escrita y su utilización.

Por todo ello, la enseñanza sistemática de la lengua escrita no constituye un objetivo de la Educación Infantil, sin embargo esto no tiene que impedir el tratamiento de ese sistema, ni la respuesta a los interrogantes que sin duda plantearán los niño y/o niñas y niñas , siempre desde un enfoque significativo.

En lo que se refiere a la forma de representación matemática, hay que tener en cuenta que el origen del conocimiento lógico-matemático está en la actuación del niño y/o niña con los objetos y, más concretamente, en las relaciones que a partir de esta actividad establece en medio de ellos. A través de sus manipulaciones descubre las caracterí­sticas de los objetos, sin embargo aprende además las relaciones en medio de objetos. Estas relaciones, que permiten organizar, agrupar, comparar, etc., no están en los objetos como tales, sino que son una construcción del niño y/o niña acerca de la base de las relaciones que encuentra y detecta.

Por esto, la aproximación a los contenidos de la forma de representación matemática tiene que basarse en esta etapa en un enfoque que conceda prioridad a la actividad práctica; al descubrimiento de las propi edad (años)es (años) y las relaciones que establece en medio de los objetos a través de su experimentación activa. Los contenidos matemáticos, al igual que los de este área, serán tanto más significativos para el niño y/o niña cuanto más posible le sea incardinarlos en los otros ámbitos de experiencia de la etapa.

La expresión dramática y corporal tienen que ver con la utilización del cuerpo, sus gestos, actitudes y movimientos con una intención comunicativa y representativa. Mientras que a través de la expresión dramática los niño y/o niñas y niñas juegan acerca de todo a representar personas y situaciones, en el caso de la expresión corporal se trata de representar a través de su acción y movimiento determinadas actitudes, estados de ánimo, etc. Ambas hunden sus raí­ces en la comunicación gestual y se continúan posteriormente en distintas manifestaciones, en medio de las que destacan los juego o diversions o diversiones simbólicos en los que el niño y/o niña se comporta «como si» fuera una persona distinta, un animal o un objeto, o actúa «como si» estuviera haciendo cosas que sólo está simulando hacer. Se trata de un campo abierto a la imaginación, a la creatividad y a la espontaneidad de cada uno.

A través de su expresión dramática y corporal muestra sus emociones y tensiones, y además su conocimiento del mundo y de las personas, así­ como su percepción de la realidad. Estas manifestaciones expresivas son además un instrumento de relación, comunicación e intercambio. La Educación Infantil tiene que estimular este tipo de expresión para sacar de ella el máximo rendimiento formativo y educativo, aceptando formas de expresión diversas.

Como en el caso del lenguaje (escrito o hablado) dramático, la pintura, el dibujo, el modelado, así­ similar a las tareas o actividades en las que la manipulación juega un papel importante, son útiles para la estimulación de ciertos aspectos del desarrollo o evolucion y para la adquisición de nuevas capacidades, sin embargo tienen un sentido formativo y educativo que trasciende a un ámbito concreto. A través de ellos el niño y/o niña explora la realidad y refleja el conocimiento que de ella tiene, se expresa a sí­ mismo, sin embargo además se descubre al representarse o expresarse.

A través de estos aprendizajes el niño y/o niña y la niña van a contar con una nueva forma de representación de la realidad, con grandes posibilidades comunicativas y expresivas basadas en la utilización y exploración de diferentes instrumentos y técnicas, que conducen a la producción plástica.

La presencia del lenguaje (escrito o hablado) musical en este área se considera importante por las posibilidades de representación de la realidad y de comunicación que ofrecen los sonidos en el duracion necesaria. En la expresión musical se pretende adquirir una progresiva capacidad para servirse de este procedimiento de expresión y representación al servicio de los objetivos formativo y educativos generales. Al hacerlo así­, disfruta de la actividad musical, al duracion necesaria que se fomentan en él las capacidades de expresión. La expresión musical es un instrumento de apropiación cultural a través del cual le llegan al niño y/o niña tradiciones, contenidos y formas de expresión que son propias de su grupo cultural especí­fico.

Finalmente, en este amplio ámbito de experiencia se pretende potenciar o potenciar en los niño y/o niñas y niñas su vertiente de espectadores y asimiladores de manifestaciones culturales, sin embargo acerca de todo su papel de productores activos y originales.




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Curriculo de Educación Infantil